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La primera vez que leí la expresión “zona de confort” fue en un libro de Paulo Coelho, llamado El Zahir, y me encantó. Desde entonces he oído mucho esa expresión y he tratado de extender esa “zona de confort” en la que todos terminamos cómodamente instalados. Lo malo es que si seguimos en esta zona no crecemos ni nos expandimos.
Extender la zona de confort resulta mucho más difícil de lo que parece ya que a nadie el gusta estar incómodo pudiendo no estarlo. Pero para mejorar siempre hay que salir de esa zona, si no, no existe la evolución. Y para romperla con efectividad hay que identificarla primero. ¿Cuál sería mi zona de confort en cada área?
Con frecuencia no nos paramos a identificar las zonas porque no queremos verlas, no creemos que estemos en una zona de confort cuando en realidad sí estamos. Ya identificándolo nos sentimos incómodos.
Por ejemplo, un trabajo que nos disgusta. En principio no tiene nada de confort, y sin embargo lo toleramos sin darnos cuenta que lo que verdaderamente significa salir de la zona es romper los miedos. Todo aquello que toleramos y nos disgusta lo toleramos precisamente por miedo a romper la zona de confort, por miedo a entrar en lo desconocido. Vemos mucha gente que se queja del trabajo, pero, ¿por qué no lo dejan? Porque eso sería salir de la zona de confort.
Extender la zona de confort resulta mucho más difícil de lo que parece ya que a nadie el gusta estar incómodo pudiendo no estarlo. Pero para mejorar siempre hay que salir de esa zona, si no, no existe la evolución. Y para romperla con efectividad hay que identificarla primero. ¿Cuál sería mi zona de confort en cada área?
Con frecuencia no nos paramos a identificar las zonas porque no queremos verlas, no creemos que estemos en una zona de confort cuando en realidad sí estamos. Ya identificándolo nos sentimos incómodos.
Por ejemplo, un trabajo que nos disgusta. En principio no tiene nada de confort, y sin embargo lo toleramos sin darnos cuenta que lo que verdaderamente significa salir de la zona es romper los miedos. Todo aquello que toleramos y nos disgusta lo toleramos precisamente por miedo a romper la zona de confort, por miedo a entrar en lo desconocido. Vemos mucha gente que se queja del trabajo, pero, ¿por qué no lo dejan? Porque eso sería salir de la zona de confort.
El “más vale malo conocido que bueno por conocer” es un refrán demasiado arraigado en nuestro inconsciente y nos paraliza a la hora de dar el salto. Pasa lo mismo con muchas parejas, uno se queja del otro, y sin embargo no se dejan. Quejarse es mucho más cómodo.
Y por ello precisamente, cuando nos despiden o la pareja nos abandona, lo que parece una desgracia originalmente es siempre un empujón de la vida fuera de la zona de confort y lo podemos convertir en una oportunidad para crecer.
Para ir practicando cómo salir de la zona de confort hay un ejercicio buenísimo, es hacer algo que nos haga salir de nuestra zona de confort diariamente. Por ejemplo. Pedir un aumento de sueldo. ¿Nos da un escalofrío sólo de pensarlo? Siempre se puede empezar por algo más fácil, como ponerte un gorro que te encante pero te dé vergüenza, incluso cambiar una rutina supone salir de la zona de confort. Atreverse a hacer algo que nos dé miedo. Psicológicamente, si cada día rompemos la rutina o nos atrevemos a hacer algo nuevo, poco a poco estaremos ampliando esa zona de confort que tanto nos limita.
Y por ello precisamente, cuando nos despiden o la pareja nos abandona, lo que parece una desgracia originalmente es siempre un empujón de la vida fuera de la zona de confort y lo podemos convertir en una oportunidad para crecer.
Para ir practicando cómo salir de la zona de confort hay un ejercicio buenísimo, es hacer algo que nos haga salir de nuestra zona de confort diariamente. Por ejemplo. Pedir un aumento de sueldo. ¿Nos da un escalofrío sólo de pensarlo? Siempre se puede empezar por algo más fácil, como ponerte un gorro que te encante pero te dé vergüenza, incluso cambiar una rutina supone salir de la zona de confort. Atreverse a hacer algo que nos dé miedo. Psicológicamente, si cada día rompemos la rutina o nos atrevemos a hacer algo nuevo, poco a poco estaremos ampliando esa zona de confort que tanto nos limita.
1 comentario:
Pues me gustaria comentar la noche que llevo. Estory tomandome la tercera copa de vino (por lo que estoy entrando en la zona de confort del vino) y parece que la situacion con mi marido esta al rojo vivo. Sobretoso despues de haberle mencionado que ya se que me la pega con otra. No es que me importe mucho, pues la relacion estaba bastante deteriorada. Y no estoy enamorada de el. Lo que me jode es que vaya de moralista y de conviciones fuertes cuando, al final, es el el que se ha lanzado a tener una relacion extrapolar dentro de nuestro fracasado matrimonio.
Tantos meses sintiendome culpable porque ya no le queria. Zona de Confort, me imagino?
Bueno, por lo menos he encontrado la respuesta y me siento mas aliviada.
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